-“Y aquí estamos…” dijo él
-“Ajá” dijo ella.
-“Si te duele me dices”
-“Bueno…”
-“¿Te duele?”
-“Ayyyy siii, para para”
-“Pero es mejor que pase rápido”
-“Noo, me duele, aaaagg….r”
Un pequeño charco de sangre cubrió su cama recién organizada para la que se supone sería la noche más importante de su vida.
-“Bruto, mira como me aporreaste”
El hombre inmóvil en la cama con la mirada perdida se limitó a limpiarse y a lanzar una mirada de disculpa a su novia, la cual yacía furiosa en la habitación donde había perdido algo que no recuperaría… y de qué forma.
Pasaron desde entonces cerca de seis meses cuando decidieron darle un segundo intento.
-“Esta vez no puedo fallar” pensaba él después de haberse leído y grabado mentalmente todas y cada una de las posiciones del kamasutra. “Ahora sí va a ser inolvidable”.
Salió ella del baño de la habitación del motel vistiendo unas medias negras de seda, un bello liguero del mismo color y un brassier transparente que poco o nada dejaba a la imaginación. Él, emocionado abrió espacio en la cama para recibirla y ella comenzó a bailar al ritmo del primer sonido que captó la radio. Empezó a moverse de manera sensual y él sentía que iba a explotar de la emoción. Después de algún jugueteo ella se acercó a él, comenzó a besarlo y puso su mano sobre su rodilla, lo que provocó en él algo que ella no había visto nunca…
-“Lo siento… nunca me había pasado” dijo él avergonzado.
Ella, totalmente decepcionada decidió esperar a ver si era posible realizar algo que “animase” a su hombre, pues habían pagado tres horas en el dichoso motel y no llevaban ni una hora de estar allí. Así fue como ella comenzó a susurrarle palabras eróticas al oído, a acariciarle y pedirle a él que lo hiciese con ella, a besar todas y cada una de sus partes… pero ni pidiéndole milagro a San Lázaro, San Benito o cualquiera de los centenares de arcángeles y santos existentes lograron revivir aquel muerto.
Él la llevó a su casa, muy triste y apenado y ella, más aburrida que nunca. El sexo no era lo que decía ser y ni el mismo kamasutra les sirvió de algo. Simplemente no existía esa química.
-“No hay química” dijo ella.
-“Pero mira que apenas lo hemos intentando dos veces” dijo él muy triste por pensar que podía perder a la mujer que amaba. Desesperado, tuvo una idea descabellada: “si logras conseguir mejor amante que yo, te juro que respetaré tu decisión, sea cual sea…”.
Ella asombrada aceptó el trato pensando que nada más podía perder.
Pasado algún tiempo, él arrimó a la casa de ella y tuvieron la siguiente conversación:
-“Entonces… ¿has encontrado al hombre que pudiese satisfacerte?” preguntó él con una seguridad plena de que no fue así.
-“Bueno, he conocido a alguien que me ha llevado hasta los límites del placer, es alguien que me entiende, no me pone problema, no me deja en embarazo ni me permite contraer alguna enfermedad venérea, dura todo lo que yo desee y me provoca orgasmos múltiples… creo que he encontrado a mi amante ideal.”
Él, boquiabierto no daba mérito a todo lo que decía su novia… “Y ¿puede saberse quién es aquel hombre imaginario por lo que veo, o es que es una clase de broma?”.
-“¿Quién dijo que fuese un hombre?” respondió ella con una sonrisa pícara.
-“Entonces te has vuelto lesbiana o loca” afirmó él enojado.
-“Ni lo uno ni lo otro”
-“¿Entonces?”
Finalmente respondió ella: “Me he comprado un vibrador”.